miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿Quién es el Señor Peña?

Es un señor que encabeza el Gobierno Mexicano pero desconoce el salario mínimo del país. Es un hombre que cree que el precio de la tortilla sólo le incumbe a ‘la señora de la casa’. Es el representante de México ante el mundo, hablando sin pena un inglés preescolar. Es un disque-escritor publicado que balbuceó casi cinco minutos sin poder nombrar tres libros y sus autores. Es un hombre que no pudo decir de qué murió su primera esposa —a la cual le fue infiel, teniendo dos hijos con dos diferentes mujeres fuera su matrimonio.

Peña Nieto encabezó la represión en Atenco, donde un niño y un adulto murieron y veintiséis mujeres fueron violadas por los policías. Peña Nieto encabezó la incansable búsqueda de la niña Paulette… que estuvo todos esos días a un lado de su cama. Enrique mandó perforar las pirámides de Teotihuacán para instalar rieles y luces, sin importar los reclamos de los académicos, dañando así el más importante patrimonio histórico de México.

El prestigioso periódico británico The Guardian lanzó un extenso reportaje donde se mostraban los lazos entre Televisa y Peña Nieto, que por medio de compañías subsidiarias o controladas por ejecutivos de Televisa, apoyaban al mexiquense para llegar a la presidencia, mientras orquestaban ataques contra sus rivales. Peña siempre negó su relación especial con la televisora, pero al llegar él a la presidencia, casualmente Televisa fue absuelta de pagar 3 mil millones de pesos que le debía a Hacienda.

El matrimonio de Peña con Televisa no sólo es figurativo; en 2010 el señor Peña se casó con una actriz de Televisa. Al anunciarse la relación de La Gaviota y Peña, esta actriz recibió de Televisa una casa multimillonaria. Poco tiempo después, esta casa se expandió a un terreno adyacente, perteneciente a Grupo Higa, una constructora a la que se le otorgó el proyecto del Acueducto VI, con valor de 47 mil millones de pesos.

El Señor Peña declara que gana 139 mil pesos al mes, pero admitió que posee cuatro casas y cuatro terrenos en Edomex y un departamento en Acapulco. Imaginemos que cada propiedad valga entre 3 y 4 millones de pesos (un precio humilde para los políticos), y se hacen unos 30 millones de pesos. Otorguémosle que la mitad de las propiedades las heredó; aun así debería trabajar unos 11 años con un sueldo de 139 mil pesos, y sabemos que lleva trabajando tres años de Diputado, seis de Gobernador y dos de Presidente. Apenas le alcanzaría, y esto sin contar que ha tenido cinco hijos y la vida diaria cuesta (carros, viajes, comida, colegiaturas). A menos que el Señor Peña esté mórbidamente endeudado, los números no dan.

Sobre la Casa Blanca de Las Lomas, La Gaviota salió a aclarar lo millonaria que es y cómo es que le alcanza para comprar sus propiedades. Hagamos cuentas.

Thalía, Victoria Ruffo o Fernando Colunga, considerados entre los mejor pagados en México, ganan alrededor de 10 millones de pesos por telenovela. La Gaviota lleva sólo 9 telenovelas con papeles importantes. Tendría que no haber gastado casi ni un peso de lo que ganó en las telenovelas para que le alcanzara su casa blanca de 100 millones de pesos. Además, tiene un departamento en Miami y otro en La Herradura. Y tiene tres hijas que comen, viajan y estudian. Los números no dan, y si declara que gana 130 millones de pesos en un año en el que no trabajó, está diciendo que ella, la actriz de “Destilando Amor”, gana lo mismo que estrellas de talla mundial como Kristen Stewart o Sandra Bullock.

Y todo esto es poco comparado con lo que ha robado el tío de Peña Nieto, Arturo Montiel, a quien FORBES considera uno de los diez políticos más corruptos de México. Siendo Gobernador, se le acusó de desviar cientos de millones de pesos, y con ello compró castillos en Francia y propiedades en México. Montiel, al dejar su cargo, designó al Señor Peña como su sucesor en el Estado de México, y éste se ha encargado desde entonces de tapar las huellas y proteger a su tío de la justicia. No debemos olvidar que el gobierno Francés está buscando a Arturo Montiel por delito de secuestro.

Ya entando en el tema familiar, nos han llamado “proles envidiosos” e invitado a no hablar de Ayotzinapa. Son sólo niñas y mal haríamos al condenarlas. Pero ojo, lo que sale de sus bocas es lo que entra por sus oídos, y no deberíamos de dudar que en la casa de Peña Nieto existe un desprecio por los mexicanos que explica su manera de llegar al poder y ejercerlo: como si nosotros estuviéramos para servirles a ellos; como fuéramos humanos de segunda clase.

Ese hombre que usa teleprompter para dar sus discursos; ese hombre que se esconde en el baño mientras los estudiantes protestan; ese hombre que llegó a la presidencia con un guion telenovelero y con votos comprados en Soriana y Monex; ese hombre que con sus casi cincuenta años de edad, no pudo nombrar tres libros (¡Dios!)… él es el Señor Peña, Presidente de la República.


Por Glen V. Zambrano

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